AGOTADO
Aunque pueda sorprender, el aceite de oliva virgen extra es un ingrediente excepcional para preparar o acompañar postres y dulces. Su sabor frutado, suave o incluso ligeramente picante, aporta un toque único a bizcochos, helados, chocolates, frutas y repostería casera. Cada vez más chefs lo incorporan en sus creaciones como elemento diferenciador.
Para elaboraciones dulces o de repostería, los aceites más adecuados son los de variedades suaves y dulces, como arbequina, arbosana o pajarera, con notas de frutas maduras, frutos secos o manzana. Estas variedades armonizan con sabores dulces sin ocultarlos y, en muchos casos, los realzan.
También puedes usar AOVEs más complejos para contrastar sabores: un buen aceite de frutado medio puede crear una experiencia inolvidable al mezclarse con chocolate negro, frutas rojas o queso con miel.
En bizcochos y galletas, sustituye la mantequilla por AOVE suave.
En helados o yogures, añade unas gotas como topping.
Para pan con chocolate o fruta fresca, un hilo de AOVE aporta brillo y sabor.
En mousses, cremas o ganaches, un buen aceite puede ser la clave gourmet.
Si quieres experimentar con dulces y descubrir una nueva dimensión del aceite de oliva, prueba estos:
Almaoliva Arbequino 500ML – Dulce, fluido y aromático. Ideal para repostería y fruta.
Knolive Epicure 500ML – Frutado maduro, suave y elegante. Muy versátil.
AOVE Arbequina Cerro de las Vacas 500ML – Perfil limpio y delicado. Excelente para bizcochos o brownies.
Rincón de la Subbética 500ML – AOVE con personalidad que combina muy bien con chocolate negro o miel.
Monteoliva Coupage 500ML – Equilibrado y envolvente. Perfecto para tartas de fruta.
ParqueOliva Serie Oro 500ML – Complejo pero suave en boca. Ideal para contrastes dulces.
También puedes usar…
Otros aceites que también funcionan bien en el mundo dulce:
Monteoliva Oro Premium Pajarero 500ML
EMPORIUM AOVE Mix 3x500ML
AOVE Arbosana Cerro de las Vacas 500ML
Marqués de Prado Arbequina & Picual Eco 500ML
En Aceite Córdoba hemos reunido una selección única de aceites de oliva virgen extra para postres y dulces, con los perfiles más adecuados para realzar tus recetas más creativas. Si quieres experimentar, regalar o cocinar como los grandes chefs, aquí empieza tu viaje.
AGOTADO
Aceite filtrado: ha pasado por un proceso de filtración tras el prensado que elimina impurezas, partículas sólidas y sedimentos. Resulta más claro y transparente, con un sabor algo más suave y mayor vida útil.
Aceite sin filtrar: no pasa por filtración y conserva todas las partículas sólidas de la aceituna. Tiene un aspecto más turbio, un sabor más intenso y auténtico y mantiene más nutrientes. Su vida útil es algo más corta porque las partículas pueden acelerar la rancidez.
El filtrado se usa habitualmente para una cocina más neutra y limpia; el sin filtrar se valora en aderezos, ensaladas o como acabado de platos donde se busca un sabor más auténtico.
Los polifenoles son compuestos naturales con potente acción antioxidante. Ayudan a proteger al cuerpo frente al daño de los radicales libres y se asocian a beneficios cardiovasculares, antiinflamatorios y metabólicos.
En el AOVE aportan ese amargor y picor característico —sobre todo en garganta— y son uno de los principales indicadores de calidad: a más polifenoles, más sabor pronunciado, más estabilidad y mejor conservación. Los más conocidos son hidroxitirosol, tirosol, oleocanthal y oleuropeína.
Su cantidad depende de la variedad de aceituna, de las condiciones de cultivo, del momento de cosecha, del proceso de extracción y del almacenamiento.
El consumo preferente del AOVE filtrado es de unos dos años desde el envasado. El sin filtrar baja a aproximadamente un año, porque las partículas en suspensión pueden asentarse y fermentar con el paso del tiempo, la luz y el oxígeno.
Una vez abierta la botella, lo ideal es consumirla en 2 a 3 semanas. Si tienes un formato grande (3L o 5L), te recomendamos pasar una parte a una aceitera opaca de acero inoxidable para el uso diario.
Guarda siempre la botella en un sitio fresco y alejado de la luz directa para preservar todas sus cualidades.
Cualquier AOVE de calidad se disfruta perfectamente en crudo —en tostadas, ensaladas, sobre quesos, carpaccios o como acabado de platos—. España cuenta con más de 50 variedades, así que la mejor es la que más se adapte a tu paladar:
Al contrario de lo que se suele pensar, los AOVE de alta calidad son excelentes para freír. Los aceites de calidad mantienen sus propiedades incluso a altas temperaturas, mientras que los de menor calidad se degradan rápido. Por eso muchos restaurantes de alta gama utilizan AOVE para freír.
Cualquiera de nuestros aceites es apto para frituras en sartén sin preocupaciones, ya que las temperaturas de este tipo de cocción no son tan elevadas como en una freidora. Si buscas optimizar el rendimiento, los AOVE ricos en ácido oleico (como un Picual o un Hojiblanca) son una opción muy recomendable.
Autenticidad: AOVE de almazaras familiares, con identidad propia y sin mezclas con aceites de otros orígenes.
Frescura: envasados recientemente y conservados en condiciones óptimas en almazara. Evitamos los grandes stocks de las grandes superficies.
Calidad excepcional: acidez muy por debajo del 0,2% (la normativa permite hasta 0,8%) y rendimientos bajos, lo que se traduce en una alta concentración de polifenoles.
Cualidades organolépticas: aceites ricos en matices, aromas y sabores capaces de transformar cualquier plato.